Cirugía de pared abdominal
Clínica especializada en Cirugía Abdominoplastia en Granada
Por aumento de peso o embarazo, la cirugía de la pared abdominal puede ser una gran ayuda para mejorar la apariencia de todo aquel que necesite un abdomen más plano. Cualquiera puede acudir a nuestra clínica de Cirugía Plástica situada en Granada, con gusto atenderemos las dudas. ¡Somos un equipo de profesionales dispuestos para ti!




¿Qué es la Abdominoplastia?
Una abdominoplastia o plastia abdominal es una técnica quirúrgica consistente en remodelar la pared abdominal cuando existe exceso de piel (habitualmente con estrías y de mala calidad), laxitud de tejidos o distensión y separación de los músculos anteriores (diástasis de rectos abdominales) que la conforman. Estas anormalidades ocurren principalmente en mujeres tras el embarazo y en general, en cualquier persona obesa que experimenta una gran pérdida de peso. La finalidad de esta cirugía es fortalecer la pared anterior del abdomen, reduciendo el riesgo de hernias de la línea media, y mejorar su funcionalidad y su aspecto estético, dando esbeltez y juventud a esta parte de nuestra anatomía.



¿En qué consiste el procedimiento?
La abdominoplastia completa es aquella técnica en la que se actúa tanto a nivel de planos musculares como a nivel de piel, requiere una incisión suprapúbica horizontal amplia, un despegamiento de toda la piel anterior del abdomen, una desinserción del ombligo, una sutura reparadora del los planos musculares (plicatura de rectos), un estiramiento y eliminación de la piel abdominal sobrante (dermolipectomía), y un cierre quirúrgico por planos con la recolocación del ombligo (transposición umbilical).
¿Por qué el abdomen es una de las zonas del cuerpo donde es más habitual encontrar cúmulos de grasa?
A veces puede ir asociada a una liposucción de flancos y/o de cara anterior de abdomen para adelgazar estas zonas y darle forma a la silueta. Existe otra variedad menor de abdominoplastia, indicada en pequeñas redundancias o exceso leve de piel a nivel abdominal, sin alteración de los planos musculares y sin grave deformación del abdomen. En este caso, la simple eliminación de piel consigue restituir la normalidad anatómica en esta zona. El exceso de peso determina una acumulación de grasa en zonas concretas del cuerpo, una de ellas es el abdomen, quizá la más notoria, porque junto a la grasa externa acumulada en la piel, se produce un aumento de la grasa visceral intraabdominal, que determina un abombamiento del vientre y hace resaltar más esta zona de nuestro cuerpo.
¿Qué riesgos tiene una cirugía de abdominoplastia y cómo se pueden reducir?
Los riesgos de una abdominoplastia son los propios de cualquier cirugía, es decir, los riesgos anestésicos, derivados en este caso de la anestesia general que se requiere y los riesgos propiamente quirúrgicos, comunes a toda cirugía (infección, hemorragia, etc.). Los riesgos propios y específicos de esta intervención son comúnmente los derivados de un cierre a tensión de la piel, provocado por un mal cálculo previo en la planificación de la cirugía. Esto determina dehiscencias (separación de los bordes), o incluso necrosis parcial de los mismos (más frecuente en fumadores), que determinan cicatrices groseras y antiestéticas e incluso deformación y asimetrías en la piel del abdomen.
A veces pueden producirse hematomas y también colecciones líquidas de grasa, sobre todo si se ha realizado también liposucción abdominal, que se van eliminando lentamente a través de la cicatriz. La calidad de la cicatriz también puede no ser óptima sobre todo si han concurrido las circunstancias anteriores. En general, es muy importante una historia clínica detallada y una exploración física cuidadosa para tener en cuenta todos los factores en el diseño y ejecución de esta cirugía.
¿Qué cuidados posteriores deben atenderse tras la intervención?
Tras la cirugía el paciente debe dormir en posición de descarga con el cabecero incorporado durante unos días hasta que gradualmente pueda adquirir la posición de descanso horizontal. Debe guardar reposo relativo, y moverse progresivamente hasta realizar una actividad normal sin esfuerzos. Y debe llevar una faja ortopédica de modo permanente durante varias semanas, la cual le produce seguridad y confort, sobre todo al principio. El deporte no es aconsejable iniciarlo antes del primer mes tras la cirugía y siempre de manera muy suave para que no aparezcan molestias ni pueda influir en el proceso de cicatrización.